El ozono es seguramente lo más adecuado para la conservación de carnes y pescados. Las carnes junto con el pescado, tal vez sean los productos más perecederos. Para su conservación y almacenaje se requiere la refrigeración y la congelación; pero no basta con esto. Los gérmenes y mohos que habitan en las superficies y que han sido paralizados mediante el frío de las cámaras, vuelven a recobrar su vigor al ser sacada la mercancía de éstas.

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El Ozono destruye estos agentes dañinos, garantizando una higienización total en la carne, así mismo evita en gran medida las pérdidas de peso producidas por estos microorganismos superficiales y aumenta el tiempo de almacenaje de las piezas.

Por otra parte el ozono estimula la acción digestiva de las enzimas, con lo que se consigue una carne más blanda, al actuar sobre la maduración de los tejidos musculares y conectivos de la misma.

La acción del Ozono elimina la contaminación cruzada de unas piezas a otras, tanto microbiana, como de olores, al mantener una desinfección permanente en la cámaras y los locales.